Diría que no. Pero no puedo asegurarlo. Nadie puede asegurar nada. Así siguen las cosas...
Pues...
Se tuerce la espalda.
Se tuerce todo... nada se endereza. Es el destino de todo... torcerse... para un excéntrico número contorsionista digno del más exitoso programa de talentos... o al más puro sentido autocomplaciente... poder chuparse bien a uno mismo... las heridas o los genitales... qué más da...
Así que recto no hay nada... aunque nos lo pueda parecer. Ni dos sin tres. Ni simetrías aburridas... Nada de eso existe.
Ya lo discutimos aquí más veces... lo de si está recto o no... para nada. Discutir por discutir. Pereza supina.
Y ya está.
Cansada.