jueves, 31 de mayo de 2018

Tragedias de goma

Pues que no llevo bien la edad, me parece. Voy caminito de los 50. Menos de 4 años ya. Son sólo números, debería poder con ellos. Pero no son ellos... es el tiempo. Ellos sólo son el instrumento para contar... para cuantificar... ese tiempo que no se para... y siempre suma, y suma, y suma... Adelante, y tu atrás... Arriba, se te sube encima, y tu que bajas... que no puedes con su peso, que ya va estando pesada la cosa, las cosas, los cosos, los chismes, los números. Palabras que se me escapan entre las neuronas... que se ponen fondonas y ya no fluyen, ya no se mueven, se empiezan a enquistar... Pincha en el pecho, y me pone un poco triste, aunque me vista de resignación. 
Bueno, siempre fui un poco despistada, tampoco voy a ahora a inventarme un yo que nunca fui... pero claro, cuando quizá había alcanzado una plenitud me dio por pensar, plena de mi... que aun podía alcanzar un poco más. Pero la flexibilidad tiene un límite. Llega un momento que la aspiración máxima es la de mantenerse, y no morir en el intento.
Nunca es tarde para aprender, para experimentar, para entrenar... 
Pero que no, que no, que no... Olvídate de los borradores de la vida. Ya estás jugando la partida... 
Y tendrían que molestarme menos las contrariedades, los cambios de impresión con los demás... Pero parece que ya no tengo yo la madalena para pespuntes... Y me disgusto. Y lo peor es para mi. 
Que siempre me pasó... pero hubo un tiempo que parecía que aprendía a mantenerme tranquila. Pero no, ahora, mientras el tiempo sube, se adelanta... yo bajo y me retraso porque ya no aguanto la marcha. Quizá empezó mi declive. Vidas pendulares. Y ahora hacia atrás a lo Benjamin Button. Pero no, es muy complicado. No podemos con la experiencia y los sentimientos se hacen peligrosos. Los sentidos ya no son lo mismo, el cuerpo es frágil, como de goma, con palabras enquistadas entre la neuronas, y lágrimas que fluyen y nos resecan cada vez más... perdiendo frescura y turgencia.
Y si digo esto a los 46 pues no sé si me quedará algo para dentro de 10 años. Ya no me quejaré?? Pues seguramente no. Dentro de 10 años posiblemente se pierdan mis palabras para siempre, aquí, y en mi red neuronal, que habrá mermado, y los huecos las dejarán caer al abismo, a las palabras hoy fondonas y enquistadas... qué será de ellas, pobres...
Qué trágica.... bueno, ya vale por hoy de tragedias. De repente he rejuvenecido un poco. 

sábado, 14 de abril de 2018

Ya está aquí... el futuro.

El futuro va llegando y yo que lo veo. 
Y no me doy cuenta, no me doy cuenta de todo lo que hemos cambiado, de que no somos los mismos ya... de lo mucho que me olvidé. 
A veces destellos de lo que fue. A veces algo de nostalgia, y vértigo. Porque el futuro va llegando y yo con estos pelos...
Y se presentará aquí y la casa estará sucia y desordenada. Cada día más. Cada día más lenta y mayor. Cada día menos vista, más chepa, menos ganas...
Y no estoy canosa, porque no soy yo de canas tempranas, pero sí se ablandó la carne y la gravedad me pesa y se me desgastaron los huesos y los dientes. Y más que va a ser si no me muero antes.
Bueno, qué lle imos facer.
Lo de la vista es lo peor. Y cada subidón me quita años de vida... Y no tendría que ser al revés?? aquello de sentirse más viva?? Ah.. vale vale vale... claro... se me olvidaba lo de las reglas de proporción inversa.... Más intensidad... menos tiempo. Hubo un tiempo en que la batería parecía infinita... Y aunque la recargues... siempre se vician y acaban estropeándose. 
Tendría que ir preparándome para sufrir ahora la discriminación de los mayores... para sumar a la de ser mujer, me temo. Juventud, divino tesoro. 
Voy recordando algunas cosas con mis niños. Yo a los 12. Yo a los 7. Hace tanto tiempo ya.... Y qué me pasó en la universidad??? esa que no acabé... que casi no empecé... Y lo pienso por ir anticipando lo que pueda a mis hijos... pero no. Ya no son los mismos tiempos.
Ellos se enfrentan a otro futuro. No será como mi pasado. Tampoco ellos son como yo, ni como su padre... aunque puedan parecerse un poco a veces.
Cuadernos de problemas resueltos. 
Para eso tendría que haber resuelto los problemas.... y no me acuerdo siquiera de los enunciados... 



miércoles, 17 de enero de 2018

Lo que fuimos.

Una piedra, una pluma, una concha... rota, que está tan lavadita que parece el pétalo de una rosa blanca... pero no la mece el viento, así que antes de rescatarla de la ventana ya sé lo que no es. 
Polvo, humedad, barro... suciedad. Basuras muchas. Quién dice qué es basura...  Diógenes quién era y cómo acabó... Y a cuál te refieres? Al de Apolonia? Al de Bizancio? Al de Babilonia? Al de Sinope?
Me refiero al guarro... al dejao... claro... a cuál si no...
El síndrome este es de personas mayores. Como lo de desmemoriada y demencia senil. De qué vas tía...
Qué ganas de tirarlo todo... Curada del apego. Ahora tengo que curar a los demás. Y no contagiarme de nada peor.. Vete tu a saber... libertad patológica, desamor, o algo así. Empezamos a desapegarnos y nos viciamos, como siempre, que ya nos vamos conociendo.

Pero ya vamos mayores. A los chiquillos del OT este tan amoroso, les dan clase de cultura musical, los ochenta... ay... los ochenta... y saben poquito, y yo lloro siempre, y todavía, y ahora más, escuchando el Forever young, y lo confiesa también el profe... que claro, es de mi quinta, que lloraba.  Y que qué pintas... y cuántos años ya... joder... cuántos... 20+18... casi 40 años. Despertaba yo a mi vida por primera vez. Luego vinieron los demás despertares. Cuántos me quedarán... o quizá ya tengo que volver a aprender a dormir. Dejar de soñar cuesta. Y en la mente siempre aquello de que los sueños que se cumplen son tan raros... Nunca como lo soñaste. 

Esta semana fue el blue monday, pero yo no me sentí más triste de lo normal. 
Estoy bien. Como en estas fechas me suele ocurrir, con ganas de tirar toda la basura y renovarme una vez más. Debo tener mucho de planta, de árbol ya, que ahora toca reforzar la raíz y poda. Quizá la memoria de una vida anterior.  Quizá también me venga de ahí cierta tendencia al sedentarismo, aposentarme y estar tranquila disfrutando de la contemplación, y a la vez impulsos de moverme al ritmo de la música.. también... lo que viene a ser bailar, mecerme al viento. :P Aissss Malita estoy. Marcho que teño que marchar. 

:)