Más allá del campo de fútbol (inclinado!! manda carallo!!), el monte de eucaliptos, y las ruinas del antiguo cuartel... lleno de fantasmas. No vayáis allí niños, es muy peligroso.... El cuerpo de nuestro último cachorro de pastor alemán enterrado justo enfrente. No vi dónde lo enterró exactamente, pero mi hermano lo dijo: Allí, enfrente del cuartel, en el monte. Ah, vale, le decía mi madre, que le había pedido que lo enterrase lejos, en la maleza del monte, sin que nadie lo viera... Con los fantasmas de los reclutas del cuartel me lo imaginaba jugando... libre de aquellos parásitos intestinales que le habían producido aquella muerte horrible. Aquellos vómitos de sangre. Yo lloraba ante su cuerpo moribundo, intentaba darle agua... pero no podía. Estos cachorros son muy débiles. Hay que tener suerte para que uno te salga para delante. O bastante dinero para permitirse los gastos del veterinario.... Sólo es un perro. Ya traeremos otro....
Así es la vida...
- Mamá papá y el dinero!! - se reía de mi Anita, mi gran amiga de la niñez, mientras la basura ardía a nuestro lado, junto con la viruta y el serrín que catalizaba la combustión de las sobras de nuestro barrio, lo que sobrevivía al reciclaje casero. No nos recogían la basura en aquel mundo aparte de la civilización, durante años hablando de la "urbanización", mientras nosotros viviamos en un paréntesis enorme, en un gueto..., el barrio de los torneros.
Pero todo valía, casi todo era reutilizado, en comederos y bebederos para los animales, macetas para las plantas, la sobras orgánicas eran despachadas por las gallinas, cerdos, gatos, perros, ratones y ratas... también, sí. Millones de roedores y miles de gatos ben mantidos tenían su refugio en la chatarrería, en aquellas enormes pilas de, sobre todo, lavadoras y frigoríficos. Ahora, si todavía existiese aquello, también habría microondas, lavaplatos, en fin, supongo que no habría sitio en todo el barrio para una chatarrería de las dimensiones necesarias para nuestro nuevo estilo de vida. Ni tampoco agujero lo bastante profundo para la nueva basura. Las cosas han cambiado mucho...
- Te digo que los reyes son tres: papá mamá y el dinero. Eres una cría tonta si todavía crees en los reyes magos
La miré sonriendo orgullosa, sabiéndome más sabia que ella.
Me miró inquisitiva e insegura, como si yo supiese algo más que ella no sabía.
- ¿Por qué te sonríes así? - preguntó al fin
- Porque yo sé que lo reyes existen de verdad. Y quien te dijo que eran papá mamá y el dinero es que no tiene ni idea...
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Decoración navideña no meu barrio (O Ceo) E ben bonita que é!! |
Felices Fiestas a todos!!
Aunque sean sobre todo para los niños...
Todos somos un poco niños en Navidad ¿no?