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martes, 16 de agosto de 2011

Ser

En tiempos, estuve llena de complejos.
Y como muchos.
Después, y por oleadas, me sobrevino una marea de falsa seguridad y autoestima. 
Como era por oleadas, a veces, con la marejada, bajaba el nivel del agua hasta lugares en donde se destapaban mis carencias y miserias, al desnudo... Unas cuantas...
Y como muchos.
Llegó cierta calma, sin mareas vivas importantes, solo las pleamares y bajamares propias de los caprichos de la Luna, en realidad sujeta a las mismas leyes que los demás planetas... pues... Una esclava más. Satélite terrestre de poca categoría, de La Tierra que no es más que una pizca de agua bendita con la chispa vital y algo de polvo que le da cierta consistencia.... Nuestro transformer esférico.
Y como todos.
Un especial común. Un sencillo complicado. Un oxímoron viviente. La Tierra, La Luna. Y yo. También yo.
Selva Negra, Alemania.  Julio de 1961


Me sigo preguntando a menudo quién soy yo, sospechando que esa respuesta engloba muchas más respuestas que las que estamos preparados para comprender los curiosos humanos....
Ahí están, papá y mamá. Yo aun no había nacido, quedaban más de 10 años para mi entrada en escena.
Mamá maravillada por el paisaje, grandioso, que apenas se adivina en esa foto carente del verde vital: esos valles alemanes.... 
Sinfonía de verdes en la Selva Negra

Y papá, dispuesto a pagar algo por esos pensamientos.....


Sin embargo las cosas no son tan simples.
La foto transmite calma.
Pero había tormenta. Hubo muchas tormentas....


Me gusta mucho aquella foto, aunque también puedo sentir un aura de inquietud que rodea a mis padres, admirados por la grandeza del mundo, plenos de poder, pero inseguros preguntándose por dónde empezar para encontrar el exitoso porvenir.....




Y claro... Como muchos... Como todos...

Estoy enredada con la psicogenealogía y descubriendo a Alejandro Jodorowsky.
¡Estoy entusiasmada y hechizada en esta atmósfera!


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Re-volviendo a 23 de agosto:


Me vienen a cuento y a la memoria estos otros:


http://pitima.blogspot.com/2007/06/el-abuelo.html
http://pitima.blogspot.com/2008/05/madres-abuelas-bisabuelas-tatarabuelas.html
http://pitima.blogspot.com/2009/08/intempestiva.html

sábado, 28 de mayo de 2011

Land of confusion

El 13 de marzo del 2009 publiqué este post.
Hoy me he acordado de él. Viene a cuento por la reciente actualidad:

A ver si no nos confundimos. Mantengamos el norte y el orden.
Ante todo mucha calma...


Las órdenes eran claras y concisas. Nadie debía pasar. Nadie.
Había mucha confusión. Todo había sido muy repentino, aunque en realidad venía gestándose desde hacía ya tiempo, pero no queríamos creer que acabaría así, parecía imposible, una recesión, una vuelta a la represión, y de ahí, ¿cuánto quedaba para la barbarie? ¿ya había comenzado?.... Todo era muy confuso. Pero las órdenes eran claras y concisas. Nadie debía pasar el puente. 
Nos repartimos los puestos a lo largo de aquel paso fronterizo, sin mucha parafernalia, la gente tenía miedo, no esperábamos revueltas. Eran países hermanos, y por aquel lugar más que por ninguno, a pesar de la frontera natural que suponía el ancho río: el Miño. El puente de Salvaterra. Un lugar de encuentro entre aquellas gentes hermanas que vivían a uno y otro lado del río, su río, nuestro río, el río de todos.  Recordé el parque lleno de niños del otro lado de la frontera, jugando con los nuestros en los toboganes, en los columpios, mirando los patos, y los padres, nosotros también (somos padres), paseando por el jardín botánico, por la rosaleda, por el museo etnográfico, por el paseo fluvial. Las barquitas de pescadores, en medio de aquel río morada  de lampreas, peces vampiro, animales antediluvianos tan apreciados y curiosos, primarios e involucionados, ¡dicen que de 500 millones de años de antigüedad!... Me pregunté si tendrían memoria histórica de épocas tan confusas como esta.... 

Y ahora nadie debía entrar, nadie debía salir, nadie debía pasar, en ningún sentido. Las órdenes estaban muy claras.

Había un silencio preocupante. Nada. Todos estaban encerrados en sus casas, presos del miedo. Hasta los pájaros callaban. Fue así como una voz de alarma nos sobrasaltó.
- ¡Alto! - le ordenaba mi compañera (la que estaba apostada en el principio del puente) a un hombre que sin ningún equipaje salvo la determinación caminaba a buen ritmo, decidido, haciendo sonar sus pasos en los ecos de aquel anormal silencio.
- ¡Alto o disparo!- repitió claramente esperando alguna reacción de miedo por parte del sujeto.
No se paró. Ni siquiera desvió su mirada del frente, tangente a la soldado que armada se le interponía en el camino. Si tenía miedo lo había escondido detrás de su gigantesca y robusta voluntad de pasar.
Ella nos miró y adiviné a lo lejos la inseguridad en su mirada. Las órdenes eran claras, pero...
Inmediatamente creció en nosotros la incertidumbre, la duda... ¿qué debíamos hacer?.
En ese instante otro sujeto, igual de seguro, empezó a cruzar el puente en sentido contrario. Supe que sólo podría pararlo por la fuerza, probablemente disparando mi fusil. Las órdenes eran claras.... ¿por qué aquella confusión?
Ví como mi compañera del otro lado bajaba el arma y se apartaba sin dejar de mirar boquiabierta y  expectante el paso del hombre. Hice lo mismo dejando que ella cargase con la primera decisión, si ella no disparaba yo tampoco.  Sólo secundaba aquel acto de ¿debilidad? ¿insubordinación? ¿valentía? ¿ética?. Los otros dos compañeros se hicieron a un lado también.
Cuando se alcanzaron ambos hombres casi en el centro del puente se dieron un caluroso abrazo de victoria, unas palmadas en la espalda y sin decir ni media palabra siguieron su camino hacia el otro lado de la frontera.
Comenzaron a aparecer por todos lados. No hablaban, caminaban decididos, se miraban, se abrazaban y continuaban su camino. Parecía un trasvase humano. Los de aquí para allí, los de allí para aquí. Ordenadamente iban cruzando el puente ante nuestros asombrados y emocionados ojos. Una marea humana que se dividía en dos corrientes, ocupando todo aquel  lugar de desorden fronterizo.
Ante la confusión el pueblo se había desordenado de forma natural. Un caos ordenado, una revolución silenciosa y en paz. ¿Cómo luchar contra aquello?
Las órdenes eran tan claras y concisas como erróneas. 
Tiramos las armas al agua y nos unimos naturalmente al pueblo, que nos abrazó caluroso y tan emocionado como nosotros. Supimos cual era nuestro lugar en aquel puente. El orden natural era más fuerte que la orden de los opresores, por muy legitimados que se entendiesen. 
Cualquiera hubiera hecho lo mismo. Tú también. Y tú. En este lugar de confusión.

Y menos mal que nos queda Portugal...

Con mi siempre reverencial respeto a los Genesis de Phill Collins

miércoles, 13 de octubre de 2010

Amable hospital


Mami hace un par de años
Así que entré en el hospital. Estuve 3 veces ingresada en mi vida, y siempre en este hospital. La experiencia no fue mala, me trataron bastante bien, incluso muy bien, pero claro, siempre estás deseando marcharte cuanto antes de allí ¿verdad?. Que conste que a mi me encanta que me cuiden y me traigan la comida, y todo eso.... pero.... pronto empiezas a sufrir todas las desventajas, la sensación de encierro, las nostalgias de tus momentos de buena salud, de plenitud, porque también soy muy activa, me gusta hacer ejercicio, saltar, correr, nadar. Soy una mujer de ritmo, y la calma es necesaria, lo sé, pero demasiada calma me cansa pronto...


Ahora no puedo hacer casi nada. Descanso relativo. Estoy muy hinchada, tenemos miedo de la preeclampsia, y de la eclampsia, y del temido síndrome de HELLP... Tenemos miedo papá, el matrón y yo. De momento tengo la tensión como siempre, más bien baja, pero ya me pasó en el anterior embarazo, todo bien hasta que tengo al bebé y luego se me dispara la presión sanguínea y tengo problemas con los análisis....  Sí que me da miedo, la verdad es que estoy un poco nerviosa...


Mami hoy
Y la nena se mueve, se mueve mucho. Y tiene mucho hipo... ¿será normal? Tengo que preguntárselo al matrón... Todavía no se ha colocado... Si tuviesen que interrumpir el embarazo tendrían que hacerme una cesárea. Ahora ya no sacan a bebés de nalgas, y mejor, creo...


Subí por las escaleras, con trabajo, pero, qué caray, que no se diga que no puedo...  Llego a la planta de Toco, donde están los cintos, las salas de dilatación, las de partos, las habitaciones para las parturientas y los bebés. Conozco bien el sitio. Es mi cuarto embarazo. Los abortos también acaban allí.


Me dirijo por el pasillo hasta la ventana del personal de administración, colegas míos, aunque no los conozco... Tampoco doy publicidad a mi relación con la empresa (me da pánico el síndrome del recomendado... ). Además, primaria es diferente de especializada, es "otro rollo".


- Hola
- Dime
- ¿La charla sobre la Versión Cefálica Externa?
- Sí, es ahí, en medio del pasillo verás una puerta que pone sala de reuniones. Te sientas un ratito y ya os salen a buscar.
- Vale. Gracias.
Sonreímos, mientras me entretengo un minuto guardando el papel de la charla. Ella me mira y le leo el pensamiento. "Qué grande está...". Yo suspiro resignada. "Sí, está grande, lo sé..."


La nena pega un salto. Me llevo las manos al vientre y hago una pequeña caricia. "Tranquila, no pasa nada..."


Soy la primera. Llego temprano. Me siento y saco el librito que me llevo para estos casos, sobre embarazadas y tal. No es ningún problema esperar para mi, soy tranquila, y me gusta mirar a la gente...  El pasillo de un hospital es muy ameno....
Aquí sale la primera. Es una niña. La llevan sobre ruedas, en el capazo. Todo es rosa. Qué pequeñita. El papá y la mamá van sonrientes, pero también con una pequeña mueca de preocupación en la cara, parecen no tener ojos para nada más que su niña.... Son jóvenes y probablemente primerizos... ¿Qué pasará cuando lleguen a casa? ¿Podrán cuidar de ella como deben?
El bebé enrosado duerme plácidamente ajeno a todas las dudas que salen de los ojos de papi y mami.  Sí, ya pasó el parto, pero ahora no es momento de descansar para ellos, han de estar muy pendientes del bebé.. ¿Tendrá hambre? ¿frío? ¿quizá calor? ¿Por qué no se mueve ni un ápice? Espera... fíjate... ¿Respira?.. Sí, sí, mira.  Siempre se puede acercar un dedito a la nariz, por si es una ilusión óptica....


Recuerdo lo que nos decía una compañera... "Primerizas.... Cuando llegas al tercero lo tiras en la cuna y ya ni miras para él.... ". La misma que decía que los síntomas de embarazo se adelantaban con el número de ellos. Del tercero, según te levantabas de la cama de follar ya te agarrabas los riñones... jajajaja, e imitaba los andares de una embarazada. Nos reímos mucho con ella, tiene aquel desparpajo y también mucha retranca gallega. De Santiago pero Redondelana de adopción. Allí vive con su Choquito, como le llama ella...


Se había sentado otra embarazada a mi lado. Cuando pasan los primerizos a nuestro lado por el pasillo nos aflora la sonrisa tierna.  Yo me emociono (estoy blandita...), y me vuelvo a tocar la panza... Aissss  "¡Qué ganas tengo de verte mi cielo!" Mi bebé me contesta con otro bote... Miro a mi compañera y noto cierta emoción en su cara también, mientras sigue al trío en su camino hacia el ascensor. Se percata de mi mirada y ambas nos recomponemos y disimulamos...


-¿Estáis para la charla? - nos pregunta otra "en estado"
- Sí, es aquí.


Sigo ganando en panza. Seguramente les llevo unas cuantas semanas, aunque tampoco tantas...
Me siento gorda. Me levanto para darme unos paseos por el pasillo.... Me cuesta ponerme en marcha, pero una vez empiezo consigo cierto ritmo "normal"


Van llegando más gorditas, una casi está como yo... Bueno.


Aparecen también por el pasillo, procedente de la sala de partos, una camilla con una recién parida y su bebé. El papá acompaña. Van tranquilos. Estos no son primerizos, pero están emocionados. Las celadoras también sonríen. Es una planta casi siempre amable esta. Me gusta.
 El reisiño satisfecho...  Y mami también...
Hace 5 años
El bebé llora bastante, con insistencia, pero con un sonido leve, bajito, no es de los gritones (eso es de agradecer).  Recordé el primer llanto del reisiño. Lloraba poco, pero cuando al fin lo hizo de verdad chilló tanto que me pilló desprevenida, al segundo o tercer día de hospital. Según salió de mi vientre no lloraba. Tardó un poquito en salir, con 4 kilos largos y cabezón costó que pasase por mi canal del parto, así que rápido se lo llevaron a un lado para aspirarlo y mirar que todo estuviese bien. Estaba un poco cianótico...
- ¿Por qué no llora? - pregunté enferma de preocupación - ¿Está todo bien? - rogaba por un rápido consuelo en forma de llanto
- Sí, tranquila, ya llorará..-
Había mucha gente pendiente de él. A mi me habían dejado de lado. Eso era lo de menos, yo miraba atenta y seguía rogando para que todo fuese bien de verdad... Por alguna mala razón, se me antojó, había demasiada gente pendiente en mi parto. Quizá también fue porque tocaba cambio de turno...
Cuando ya desesperaba el reisiño protestó un poco, sin apenas llorar. Lo envolvieron a conciencia y encapsulado me lo acercaron. Sólo quedó su carita enmarcada, tan redondita. No tenía la cabeza deformada, a pesar de la ventosa... Era lo más bonito que había visto en mi vida. Lloré feliz. Lloro ahora también...  Se lo llevaron por seguridad, porque había sufrido un poco con un expulsivo demasiado largo. Por el camino lo vieron mi hermana y el Druida, que al pobre lo dejaron en las puertas, vestido de quirófano pero sin poder entrar, desesperado, porque aquello parecía que se complicaba. Escuchaba todo sin poder hacer nada: "¿Dónde están las tijeras? ¡Pero si estaban aquí!.... Pues trae otras, rápido... "
El uso de ventosa y la prohibida maniobra Kristeller justificaba que no dejasen pasar a papá.


 Y aunque me quedé tranquila pensando que nuestro bebé estaba bien, que sólo se lo llevaban por seguridad, sentí una soledad inédita, un vacío literal y un poco inquietante.... ¿Me lo traerían pronto?  Me habían dicho que en un par de horas más o menos...
Estaba cansada, y nos vimos de madrugada esperando en la habitación. Imposible dormir con aquel nido vacío. Le iban a enchufar el biberón de azúcar y luego ya no me cogería la teta.... Yo quería darle de mamar.
A pesar de todo hubo un final feliz... sí. Y me costó la lactancia, pero conseguí mantenerla hasta casi los dos añitos. Es un niño muy sano...


Desperté de ese recuerdo tan vívido con otra entrada de camilla. Cuatro generaciones de mujeres avanzaban por el pasillo. La bisabuela y abuela del bebé hablaban con la celadora mientras mamá y recién se miraban muy cerca, en intimidad, tapaditos por la sábana, ajenos al resto del mundo...
- ¿Entonces usted se acuerda de mi?... ¡pero si hace como 20 años!
- Ah, pero es que yo tengo muy buena memoria - decía la bisabuela, de muy buen ver para ostentar ese título... ¡Parecía tan joven!
- ¿Entonces esta chica es aquel bebé...? - miraban a la recién parida
- Pues sí, claro..
- Yo también me acuerdo de ti - decía la abuela -  que fuiste mi compañera de cuarto hace veinte años, que ya trabajabas aquí, y tuviste también al bebé -
- Sí, sí, si tú también me suenas... pero ¡qué cosas! -
Se perdieron en una habitación mientras celebraban tan particular encuentro....


Todas sonreíamos y nos mirábamos...  Nos interrumpió la de la charla.
- Seguidme por aquí por favor....

domingo, 1 de agosto de 2010

Pirata en Mamá Caribe



Esta nena vai ser
unha guerreira, 
unha loitadora...
Unha PIRATA. 
Vese que o seu elemento é a auga...
e non para...De explorar e explorar, ese mar, dentro da súa nai..... 
Mentras, o seu irmán maior, o reisiño, non para de tararear a banda sonora...
¡Otra vez mami!



martes, 22 de junio de 2010

De Autobuses y Ventanas

-¿Qué tal te lo pasaste?
- Bien.
- ¿Y tardasteis mucho en llegar?
- Un poco
- ¿Y te gustó ir en el autobús?
- Sí, pero me tocó en la ventanilla y Luci me pidió que le cambiase, y yo le cambié, pero me equivoqué...
- Oh.. Tú no querías cambiarle.
- No, yo quería ir en la ventanilla, pero le dije que sí, y me equivoqué..
- Vaya.
- Y luego Luci no me quiso cambiar.. Y yo le dije que me había equivocado..
- Ya.
- Y se quedó dormida..
- Vaya.
- Y se lo dije a la profe, pero no me pude cambiar... Mami, yo me equivoqué...
- Bueno, ahora ya pasó, olvídalo...
- Pero no me puedo olvidar... Yo no quería equivocarme
- Bueno, hala, ya está... Ahora tienes que olvidarte, no te pongas triste. Otro día tienes que pensarlo mejor ¿vale?
- Vale.
...
- Mami
- Qué..
- Te quiero mucho.

Los padres de Luci se conocieron en un autobús... destino a Madrid.
Él pensó que ella parecía una paleta. Ella, cuando le preguntó por el número de su asiento y vió como se golpeaba en la frente para comprobarlo, pensó que era muy torpe....


Los padres de ella le preguntaron qué se le perdía a ella en Madrid...


En el viaje de vuelta volvieron a coincidir...

jueves, 17 de junio de 2010

Lo que hay que hacer

Me echaban de menos. Bueno, no es tanto mérito. Todo es relativo. Si hubiesen mandado otro sustituto o sustituta no me habrían echado tanto en falta... No


Delirios. Ser especial. Bueno bueno...
Quién no ha sentido alguna vez estar aquí para algo especial, tener una misión, una Misión importante en esta vida. Sobre todo en la adolescencia. Eso le daría algún sentido a todo.... jajaja. Delirios. El Mesías, el encargado, el misionario.... Sí, sí.
No es malo. El deseo de cambiar el mundo, de hacerlo mejor, de salvarlo... Es una locura, nada más que eso. Un delirio. Algunos lo dejan crecer... y a su locura la llaman esquizofrenia.
Y no hay que estar loco para seguir viviendo??  Y un punto de locura que le ponga emoción a todo esto eh..  Aissss


La persona que mandaron a trabajar en mi lugar tiene problemas... Quizá lo que necesitaba era ayuda, y no que quisieran sacarla del medio y volviese yo... que estoy más sana... jajaja


Escondamos la locura debajo de la alfombra, que no la vea nadie....  Y no te olvides de la medicación...  O los malos volverán... a por tí....


Ah... Y cuídate del amor.... Cuídate mucho... Aunque puestos a escoger, es una locura bien bonita...





La señora Pura mató un pollo para nosotros... como pago a su cambio de médico sin problemas.... Aissss. Hasta me dio una bolsita de guisantes, para la guarnición, todo de casa.
 "Lo maté esta misma tarde, para que lo prepares como os guste, y los chícharos están recién cogidos, para que acompañen".
Todavía templado, desplumado y limpio, con el pescuezo incluido (mi parte favorita), el bicho  tenía una pinta estupenda.... 
"Gracias, pero no hacía falta mujer. Y lo del médico ya lo tiene arreglado, la próxima vez que pida cita ya le sale en el ordenador la Dra Luz".


Gracias.
Gracias a usted.




Ahora tengo que ir a despiezar el bicho, y a meterlo en la olla. Hoy hay pollo de casa... de la casa de la Sra Pura.


Esa es mi misión... ahora..


Foto: locura na Picaraña

miércoles, 10 de febrero de 2010

Entre dos....

Ya alguna vez (muchas, quizá todas las veces que escribo...) he tocado el tema de las percepciones.
Las teorías (¡y las prácticas!) del conocimiento sí que me traen de cabeza a mi. El cómo se confecciona nuestra realidad, el cuándo el mundo que nos rodea se nos va completando, adquiriendo más y más matices ¿Acercándose a la auténtica realidad? ¿Quizá alejándose?
Si es que tenemos dos cabezas. Dos! Un par! Bicéfalos! Qué contrariedad esta paridad tan convincente, tan real!!
No es ya ningún secreto para los que me han leído últimamente mi gusto por lo impar, por el tres muy especialmente.... Pero aquella paridad es demasiado manifiesta, demasiado sensible para negarla. Aunque si algo he aprendido en mi vida es que las cosas no son como parecen, y a veces parecen lo contrario de lo que son.... Nunca podemos fiarnos del todo. Siempre nos faltarán datos, percepciones, detalles, para analizar todo en un conjunto lo bastante amplio para tener menos margen de error acercándonos a la realidad. Y hasta puede que cuantos más datos tengas más borroso se haga todo. Si no sabes montar el puzle de poco vale tener muchas y pequeñas piezas.
Nuestras cabezas (los hemisferios), están separadas físicamente, pero conectadas por un denominado cuerpo calloso (un nombre que se me antoja... poco apropiado), un haz de fibras nerviosas de extraordinaria importancia, un nexo que las hace siamesas.  
Es un conjunto de dos, que han de colaborar y hacer un equipo. No podrían vivir la una sin la otra. Se necesitan. A veces se llevan la contraria, pero tarde o temprano han de llegar a una solución conjunta, a un análisis final. 
Aquellas personas que no tienen este cuerpo calloso (que las hay), presentan un desorden importante, que las hace portadoras de dos cerebros especializados en campos complementarios incapaces de procesar la información juntos.


El hemisferio derecho es el de la percepción, es el coleccionista de sensaciones, de estampas, de detalles, de datos. Qué importante es esto. Cómo vamos a funcionar si no tenemos vía de entrada. Es el hemisferio del arte, de la sensibilidad, de la intuición, del todo, de la comunión con el cosmos, del Nirvana que decía ella...
Este cerebro es extrospección.


El otro cerebro, el hemisferio izquierdo, es la colección y el análisis. Los recuerdos, el aprendizaje, lo bien aprendido y lo mal aprendido, las buenas y las malas costumbres. La introspección, el egoísmo, el significado del yo, el lenguaje, el simbolismo, donde se guarda todo aquello que es como es porque así lo hemos aprendido, así lo hicimos nuestro.
Y cuántas veces el conocimiento previo es óbice para llegar a un nuevo conocimiento más rico, mejor documentado, mejor sentido si le diésemos una nueva oportunidad a nuestro otro cerebro, si abriésemos la puerta a nuestro otro hemisferio que va, según maduramos y crecemos y nos imbuimos en la rutina, en las costumbres, aletargándose, durmiéndose, perdiendo nuevos detalles, a veces grandes paisajes, que nos rodean y nos abrazan en un todo universal.....


Y algunos así lo intuimos, y tratamos de dar más cancha a los sentidos, a la imaginación, a nuevas realidades, al arte, a la creación... para sentirnos más completos, y volver a ser niños sedientos de estímulos y emociones, voraces a la hora de confeccionar estampas que nos valdrán para encontrar lo importante en esta vida. Sentir que estamos vivos y formamos parte del universo.... 


Es algo grande que a mi, al menos, me produce cierto vértigo, adrenalina, emoción. Me gusta mucho. Mucho.


Equilibrio. Equilibrio. Pero que no se te duerma una parte. Hay que ejercitarlo todo!! Y así encontrar el Nirvana... y embriagarse en él... Claro que sí.
YO QUIERO!!


Y bueno, bien pensado sí que somos tres, porque quizá el cuerpo calloso sea el tercero, discreto pero de vital importancia.
Y grabado se me quedó a mi aquello de las tres partes: cerebro, cerebelo y bulbo raquídeo (que aunque suene a patata, también nos hace falta... jaja).
Un universo vasto e insondable nuestro cerebro... La respuesta a muchas de nuestras metafísicas.... Estoy convencida.


Y se me vino a la cabeza esta canción de dos, que con la que canta son tres ¿no? jajaja


Mi amor es géminis, así que los tengo.... a los dos, al que me adora, y al que es mi dueño...  jejeje 
De hecho él es tan especial que mirando a la bailarina (la de la entrada anterior), no la deja acabar una vuelta, a medio camino la hace girar al otro sentido... jajaja. Así de excéntrico es mi hombre. Cómo me gusta....

Hablando de la bailarina he observado que la mayoría tenemos tendencia a verla girar hacia la derecha, es decir, en el sentido de las agujas del reloj. Sin embargo con un poco de práctica vamos consiguiendo cambiar el giro. Esto significaría que rige el hemisferio izquierdo, según el experto....  es decir, el de ¡¡es que siempre ha sido así!!
También me llama mucho la atención, continuando con la bailarina, que muchas personas se muestran muy incrédulas.... ¡imposible hacerla girar al sentido contrario!!, lo que demuestra hasta que punto basamos nuestra realidad en conclusiones anteriores, incapacitando a nuestro otro cerebro a descubrir auténticas alternativas tan reales como las otras. Da para pensar... ¿verdad?

Pero menudo trabajo volver a aprender lo mismo una y otra vez. Necesitamos algunos pilares básicos, algunas realidades inamovibles...  para seguir viviendo, por un sentido práctico.... ¡no podemos ser niños toda la vida!, aunque eso nos hiciese más felices.... jajaja. 

Sólo una cosa más: creo que el narrador robótico de la entrada anterior se equivoca cuando al final nos ilustra (con los trazos adicionales en la figura) las dos ilusiones ópticas: 
cuando dice que observemos a la bailarina girar a la izquierda, gira a la derecha, y después al contrario. Yo así lo interpreto.

Foto: kiwis antes da poda, enrevesados contra un ceo par, gris e azul.

jueves, 27 de agosto de 2009

Quiero de las galletas esas que guardas para las visitas...

Me recreo en una extraña congoja, la que me empapa nada más respirar tu aire, tan de mar, tan salado y agreste, la que me asalta desde dentro en cuanto puedo sentir esta húmeda frialdad que me cala haciendo la experiencia tan real. Porque  hace frío, en un mediodía de agosto, con el cielo despejado y un sol pleno y reinante, emisor de generosos rayos que llueven pero inexplicablemente se pierden en algún lugar del camino. ¿Se caerán todos en el mar? Y no, el agua está tan fría que corta por estos lares, sobre todo en San Amaro, que te duelen los huesos nada más tocarla. Tampoco consiguen, los rayos del sol, calentar tus calles... quizá templar un poco, acariciarme levemente para así notar más frías las sombras que fácilmente me dan caza, y me envuelven, porque sólo el frío germina en mi piel, ahora mimada del caribe gallego.
Y así, con una suerte de alegre nostalgia, con la congoja abriéndose paso casi a machetazos desde mis caprichosas entrañas me escurro entre tus frías calles de piedra buscándote, buscándome. Eres la misma, y no. De la misma forma que es mi sombra pero ya no soy yo, de la forma en que se puede ser y no ser a la vez.
Nunca me quisiste, no te culpo, yo misma no hallaba el modo de hacerlo: de quererme. Creo que la congoja no es más que despecho, la respuesta a tu rechazo.
No me quisiste, nunca me calentaste el alma, me trataste mal, porque yo no estuve a la altura,  así que debe ser culpa mía. A Coruña, ciudad donde nadie es forastero. No se puede ser tan hospitalaria y a la vez tan arisca. Yo no soy forastera: me siento una desarraigada, que es peor.... Y me enfado contigo con el pretexto de que siempre has dejado las galletas caras para los de fuera, para las visitas, ¿y acaso no es así en todas partes?. A Coruña, tan nueva como vieja, habitada por tantos fantasmas que acechan tras cada esquina. Y algunos son los míos, lo sé, que se quedaron a vivir aquí mientras yo me calenté el alma en otros lares, más al Sur, y más al Este, donde aprendí a quererme, a sonreír, a ser. Y me quisieron sin preguntas, sin mentiras, sin más. Sólo así puedo vivir, sin frío, sin lastres, sin fantasmas, con infinito Amor.

Qué culpa tendrás tú, que sigues impertérrita tu larga vida de ciudad, tu historia llena de historias y de vidas. Ni siquiera te acordarás de mí, aunque mi sombra sea uno más de los fantasmas que viven aquí, y se sepa tus caminos, y todavía guardes algunos rincones viejos sin muchos cambios, musgo más, musgo menos, con unos ojos, los míos, que miran de nuevo lo viejo y ya no pueden verlo igual... ¿Querré que me saques las galletas de los forasteros? Al menos así se calmará un poco la congoja...

Y es que yo soy la amante despechada, y todavía te quiero, debe ser, porque me duele este frío en la piel, y estoy llorando otra vez.


Foto: El edificio del Ayuntamiento luce festivo recortado en el cielo azul  de este agosto en fiestas. Los soportales de la emblemática Plaza de María Pita me cobijan más oscuros, más altos y más fríos que nunca, ya que la explanada central está tomada por toda la tramoya de las fiestas junto con las terrazas cubiertas (y no os equivoquéis, protegen del frío, no del sol...) de los bares y restaurantes que ofrecen las delicias de A Coruña. 
- ¿Qué va a ser?
- ¿Tenéis galletas?
- ¿Perdón?
- Galletas
Me mira inquisitivo
- Da igual, tráeme una tónica
El camarero me trajo la tónica acompañada de unas galletitas saladas que me sirvió con la sonrisa reservada a los forasteros (¿o no?).... que son tan, tan raritos ellos...

viernes, 27 de marzo de 2009

EsPíRitU EróTiCO

Era imposible no verlo. Ejercía sobre ella una atracción irresistible...
Olvidó por completo lo que iba a hacer y empezó a sentir una música, un ritmo, justo ese ritmo, que no sabía si salía de ella misma o si emanaba del tronco, de las ramas de aquel majestuoso y antiguo magnolio, que estaba esplendorosamente roto en un millón de flores omnipresentes. Fuese como fuese hacía vibrar sus sentidos, sus membranas, sus puntos... erógenos. 
Crecía según se acercaba. Cuando estuvo debajo de él la música lo invadía todo, y el justo ritmo golpeaba suavemente, pero con contundencia, la membrana excitable que se había extendido a todo su cuerpo, y que estaba a punto de caramelo cuando empezó a mecerse lascivamente, deseando que ese momento se hiciese eterno. El baile dejó de ser tímido y comenzó a ser lujuriosamente exagerado. No había nada más en aquel lugar, el espíritu del árbol la había elegido como su amante... y ella sólo podía dejarse llevar por aquella poderosa seducción. Siguió moviéndose y dió rienda suelta a sus sentidos que se colmaron inmediatamente dejándola al borde de la sobredosis..
Se dejó caer sobre la alfombra de pétalos... Sin poder evitarlo arqueó todo su cuerpo de forma casi imposible y rozando el dolor entreabrió la boca para dejar salir un apremiante gemido que venía de lo más profundo de su ser... Los demás, incontables que vinieron después, se le resbalaron de los labios atropelladamente. Abrió los ojos pero la visión de aquel cielo azul preñado de exhuberantes flores se le hacía insoportablemente placentero, tanto que temió que todo acabase y los cerró intentando no extasiarse demasiado pronto. Sin embargo había más sentidos en alerta, más agujeros, más entradas, más cauces para llegar a su interior, a su sobreexcitado cuerpo, a su sobreestimulada alma, como su nariz, como sus oídos que sólo escuchaban aquel ritmo que marcaba el fluir de su alterada sangre por todas las arterias, llevándolo a todos los rincones, incluso, y sobre todo, a su palpitante sexo. Quizá se muriese de tanto placer, pero no importaba. Cuando se atrevió a abrir los ojos de nuevo se vio flotando en una lluvia de pétalos rosados, blancos y violetas. Sintió invisibles e infinitos dedos que se escurrían suavemente entre sus ropas y urgentes la iban desnudando, atendiendo a sus ansias de libertad, de entrega. Les ayudó y pronto hubo una dulce mezcla de húmedas y cálidas fragancias en aquel lugar de ensueño que iba más allá de su piel, se precipitaba en su interior sin fondo y salía también disparado hacia el cielo sin poder alcanzar los confines del universo en expansión. Aquello lo era todo. No había nada más.


Y de la nada salieron un par de hombres uniformados que detuvieron e intentaron tapar con una mantita, a todas luces insuficiente, a la trastornada de mirada perdida y satisfecha sonrisa que, desnuda, bailaba bajo el centenario magnolio de los jardines del ayuntamiento.
Una muchedumbre se había arremolinado alrededor sin que nadie, salvo los del 061, se hubiese atrevido a interrumpir semejante espectáculo, respetando el amplio círculo que dominaba el Árbol. Los hombres miraban curiosos y algunos visiblemente excitados. Las mujeres también, pero su mirada se complicaba además con un punto de envidia: ¡cómo les gustaría tener un árbol así en sus jardines particulares!! Aissssss.

jueves, 19 de febrero de 2009

El sitio de mi recreo

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Cansada de estas tres semanas de madrugar, con la cabeza un poco embotada  me postro frente al ordenador para relajarme y perderme. El sitio de mi recreo. Uno de mis pasatiempos favoritos es escuchar la primera canción que se me viene a la mente. Sé que en unos segundos, quizá unos minutos,  puedo tenerla sonando, y eso es algo que me relaja, me entretiene, me ensimisma.. a veces, hasta me pierde.. 
Luego abro carpetas de fotos al azar y busco, sin saber muy bien lo que. Edito algunas, les muevo el contraste, el color, las recorto, las rehago, las remiro. Un mundo de RES. Recaudo sentimientos y sentidos, los impuestos que me deben estas fotos mías que se acumulan en infinito desorden, esperando que mi mirada las saque del anonimato en el que viven, de la inexistencia de saberse perdidas...
Y luego me recreo. Me recreo mil y una veces, en mil y una noches de sueños no soñados esperando a que los sueñe. Hoy escucho la canción más hermosa del mundo. La más hermosa, al menos hoy, sí.


domingo, 8 de febrero de 2009

Cuando el mar te tenga


Me asusté un poco. Aquellas gotitas frías en la cara me sobresaltaron, pero enseguida se uniformó la temperatura, ellas se calentaron un poco y mi piel se enfrió. A medio camino me sentí cómoda, y hasta quise repetir... Esta vez fueron más,  y más grandes, me lamí los labios y me sentí salada. Me acerqué más todavía, así que me empapé. Ya no estaba fría, y lo deseé con ahínco... Como toreando lo animé, animé al mar bravo a arrimarse todavía más a mí, a confundirse brevemente conmigo, a tocarme y contagiarme su bravura. Éje! Éje! lo provocaba cámara en mano, adelantando el cuerpo y dándole la cara a aquella titánica masa líquida, esgrimiendo la máquina como mínimo escudo. El turquesa, por momentos gris y azulado, accedió a mis deseos y me lanzó una espumosa embestida.... ¡y se llevó mi estoque! esto es ¡mi preciada cámara! ¡no fuese que publicase mi victoria! El muy bravo: ¡Me quería y no pudo tenerme!
¿Cómo que no? ¿Creéis que no fue así?
A quién quiero engañar, probablemente tenéis razón, quizá no era yo quien lo provocaba. Debió ser ella: la máquina. ¿Y si le robaba el alma? El mar había escuchado historias terribles en otros lares: ya sabéis que llega casi a todas partes. 
Y puede que sí, que así fuese, que quisiera robarle el alma en una foto.
Lo confieso, a veces he deseado que se quedase a vivir en mi piel... Pero la sal nos reseca: no estamos preparados para esa intensidad.
¿Y cuando el Titán no llega a algún lugar? Entonces, ay, entonces... utiliza nuestros corazones como medio de transporte.
Y quién se resiste al mar...

http://www.goear.com/listen/d02fe9d/cuando-el-mar-te-tenga-el-ultimo-de-la-fila

La foto es de mi hermano, que está hecho todo un artista-torero. Y detrás de la espuma, la Torre de Hércules, vigía y amante del mar, como quisieran ser todos los coruñeses.

miércoles, 7 de enero de 2009

Buscando los Impares





Las dicotomías forman parte de la realidad. Todo está formado por partes, y si son Dos mejor, y si son opuestas estaremos hipnotizados ante la sencilla y elegante verdad. La imaginación es única entre miles. Miles de miradas, miles de interpretaciones, miles, millones de explicaciones cojas, incompletas, impares... buscando su otro yo.
El camino es sólo uno,  pero siempre se divide en dos, y cada cual en otros dos... hasta el infinito, pues a la verdad le gustan las progresiones geométricas... ¿para qué sumar si puedes multiplicar? Siempre con prisas... y al final llegarás tarde igual, maldita.
A veces ningún camino te lleva a tu destino. Parece absurdo,  pero no lo es... lo juro.
No me crees??
Siempre miento. Y siempre digo la verdad. Me divido en dos: la mentirosa y la sincera. Me encuentro en algún sitio de la recta que va de lo bueno a lo malo, sea cual fuere cada extremo y suponiendo que son intercambiables, pues se sabe que los extremos se unen al final.... y son la misma cosa, que la recta no es tal: no es más que una mentirosa curva de radio infinito.... Bonita, pero mentirosa... ¿y quién no miente?
Centrémonos: no importa si miento o no. En este caso no importa el destino, el camino es la misma verdad... ¿Una,  Simple, y Bella Verdad?
Nada es Uno, nada es Simple, nada es Bello... y sobre todo nada es Verdad. 
Al menos no del todo... 
Y mejor: sería aburrido vivir sin imaginar los puros e interesantes impares.

Foto na Serra do Xurés: Entre Galicia y Portugal

martes, 9 de diciembre de 2008

Pubís pavós, a filla do rei, casada con vos...

Podría ser el envés de la hoja de una planta con pilosidades rojas. Sí. Podría... Pero en verdad es el verde pubis de una exótica pelirroja.
Cuestión de Fé.
O cuestión de sexo.
O cuestión de calor humano.
O sólo de calor.
Mirad y encontrad todos, en él, vuestra verdad.

lunes, 13 de octubre de 2008

Horizontes

Horizontes: Hipnotizantes cuando el mar y el cielo se unen en una única luz. Las Cíes se interponen, coprotagonistas de una gran escena. La curvatura del planeta se percibe, como una ilusión. Es una ilusión, pues no es posible verla desde nuestra perspectiva, somos demasiado pequeños. La luz nos vuelve a tomar el pelo... Aquí, minúsculos mirones, en este balcón, tan mínimos como la profundidad de mirada nos permita observar. La gran ciudad iluminada por el astro que huye hacia allí, donde nace la vista.
Mira los surcos de los barcos, toda la actividad portuaria y si te fijas, todos esos coches nuevos en la explanada del puerto, esperando para salir a navegar...
Es casi surrealista.
Es Vigo.



"Encontré mi sombra bajo el puente de la ría, el puerto está dormido y huele a mar, he amarrado el tiempo entre los barcos, me quedaré hasta mañana...

El sol me deslumbra los ojos, pasamos Orense de día, quedamos en Vigo esta noche, ayer, en Coruña, llovía..."

jueves, 28 de agosto de 2008

El silencio de los pollos

La casa donde me crie estaba muy cerca de un matadero de pollos. El olor de aquel lugar era repulsivo. La máquina donde eran sacrificados los animales, ya vacía, pero girando todavía, resultaba espeluznante de ver, con aquellas extrañas perchas metálicas donde no costaba mucho adivinar como irían colgados los animales para ser desangrados, pelados y destripados en aquel monstruo de macabro parque de atracciones avícola. Toda la nave era baldeada, pero a pesar de los litros y litros de agua que se usaban para limpiar, el olor persistía.
Las mujeres (sí, sólo había mujeres en aquellas mesas enormes), embuzadas de pies a cabeza con gruesos delantales de plástico y guantes y botas altas de goma, cubiertas sus bocas con mascarillas que no les impedían cotillear a grito pelado, cogían y despedazaban aquellos bichos ya sin plumas pero todavía calientes, y separaban higadillos y mollejas, alas para una caja, contramuslos y muslos también separados, las pechugas aparte. Los ejemplares que se salvaban completos, eran retirados a las enormes cámaras frigoríficas en espera del camión para el reparto.
Yo llegaba el sábado de once a doce. Cuando me retrasaba ya no había mujeres trabajando, sólo el olor, el agua por todos lados y la máquina inmóvil, con los sujetapollos meciéndose en una cadena que se hacía casi interminable. Entraba tímidamente, pues a pesar de las veces que había ido no conseguía no sentirme amedrentada en aquel lugar. Me sabía muy bien lo que tenía que decir, pues mi madre se esmeró en que me lo aprendiese al dedillo, para evitarse problemas: "Dos pollos, por favor, que sean medianos.. y frescos".
El encargado me miraba siempre con cara divertida, a pesar de la seriedad que intentaba yo inculcar en la representación teatral y que sólo me hacía parecer una niña revieja. "Que no te engañen hija mía", me había dicho mi madre. Muchas veces tenía que acompañarlo más allá de la entrada, hacia las cámaras, donde parecía entretenerse en escoger dos de los mejores, para que pesasen algo más del par de kilos la pareja. Luego los ponía en una de la balanzas, vigilado muy de cerca por mis desconfiados pero sobre todo curiosos ojos, los envolvía en un cartón grueso y me los metía en una bolsa que yo llevaba preparada, pues allí no tenían. Luego apuntaba el peso en otro trozo de cartón y me enviaba a las oficinas, con entrada aparte, donde me sentía casi más intimidada. Creo que era el olor, había un contraste tan abrupto que era imposible no darse cuenta. Aquella oficina olía más fuerte que el matadero. No era desagradable, una mezcla de papeles, máquinas de escribir, perfume de los escribientes y contables, no recuerdo ningún ordenador!!, oficinistas al fin. Siendo trabajadores de la misma empresa era evidente que eran "de otra clase". Estaban separados físicamente y olían muy diferente. Supongo que eso era lo que me intimidaba. Con algunos años de ensayo la más antigua del lugar consiguió ofrecerme una sonrisa de cortesía cuando entraba allí con mi bolsa y mi cartoncito demandando la cuenta. Tecleaba con destreza aquella pequeña expendedora de tickets que hacía un ruido adorable. Me hubiese encantado jugar con ella, aquel chapoteo de teclas que siempre conseguía hipnotizarme brevemente, por no hablar del rodillo que hacía girar el papel que con magia escupía. Deseaba que se equivocase para que tuviese que repetir la cuenta.
Era otro abrupto contraste: el monstruo de la nave Vs la pequeña y encantadora calculadora-expendedora de tickets...

Todos los domingos se comía pollo asado en mi casa. Con puré de patata o spaguetti. Pero esa, ya es otra historia...



Cada vez me divierto más buscando bandas sonoras que amenicen mis entradas. Esta es una estupenda parodia, de un tema de los Talking Heads del año 1977, poco antes de que fuese a buscar mi primer par de pollos al matadero...
Y esta es la versión original:


Si alguien conserva alguna macabra curiosidad sobre cómo se mata a los pollos puede leer esta interesante entrevista a un matarife de pollos.

viernes, 8 de agosto de 2008

Edad Media


Eran bajitos. Bajitos y jóvenes. Los que medían más de metro y medio eran considerados especialmente altos. Teniendo en cuenta que llevaban unos sesenta kilos encima para defenderse (los que por su rango podían), supongo que sería muy complicado vencer la ley de la gravedad creciendo a lo alto, y me pregunto además cómo es que podían moverse. Despacio. Sí. La muerte tenía muchas oportunidades. La gente era joven, con suerte, porque era fácil pasar del ser al no ser, en un suspiro, y sin que fuese demasiado trágico, pues la rutina era esa. Olía mal. La vida era corta, lenta y cruel.
Los castillos, preciosos, llenos de agujeros en forma de cruz... ¡qué bonitos quedan esos agujeros en foto!... Defensivos: guerra y religión.... Especialmente diseñadas para el armamento, la vertical, larga para los arqueros, la horizontal, más corta, para las ballestas, y luego, con la llegada de las armas de fuego, hubo que hacer unas ampliaciones por debajo, en redondo, para poder meter pequeños cañones... Siempre guerreando, siempre defendiéndose, siempre atacando. Pelear, morir, sobrevivir.

Después del viaje a la Edad Media (Santa María da Feira, Portugal), cómodamente y en primera clase, ya he vuelto. Ha sido muy rápido, como los tiempos que corren, tan diferentes, aunque todavía haya sitios en los que la muerte, la religión, la guerra, el hambre y el tiempo se midan de distinta forma. ¡Pero están tan lejos!... ¿verdad?.

miércoles, 30 de julio de 2008

Ser de hielo II


Lo feo no es malo. Lo malo no siempre es feo. Bondad y belleza no siempre van de la mano. La belleza no es mala, ni buena. Todo depende de los ojos que lo miren. El amor es ciego. La lujuria es pecado, capital. Los pecados son malos. La curiosidad mató al gato. No mires si no quieres ver. Y, sin embargo está ahí. No es hombre ni mujer. Es o no es. Puede estaR ENTRE DOS Mundos. Todo es tan complicado. Todo es tan simple. Es como todo. Como todo no es. Como todo podría ser. Como lo vemos. Todo es mentira. Y algo habrá de verdad. La verdad es fea. La verdad es buena. Y a veces no.
Enjoy the Silence.

domingo, 27 de julio de 2008

Rubís

Na nosa terra haiche moitos tesouros.
Algúns choven do ceo. Xa volo ensinei noutra ocasión (esmeraldas e diamantes).
Mirade agora este par de rubís.