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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Ilusiones

 Qué le vamos a hacer...
Estámosche Ben
Sí. Ben. Ben.
Ni siquiera pueden dar vueltas alrededor del tronco como si fuese un improvisado tiovivo. Colocadas así, apuntando hacia el cielo como si pudiesen despegar en cualquier momento, ilusionan mi vista un vez más. Una ilusión. Ellas brotaron cerca del suelo, así que envidian a las mejor colocadas, arriba, en lo más alto de la copa del árbol. Pobrecitas, como si cuando al fin sean libres (en el momento de escribir estas letras ya lo son...) les fuesen a quedar fuerzas para algo más que dejarse llevar por el arbitrario viento hasta el suelo. Muertas, bellos cadáveres amarillos, pardos, marrones, casi negros, transformándose en humus... en humus... en comida, en comida para el árbol, su árbol, nuestro árbol...
Y las ilusiones son lo más importante. Porque si no hay ilusión qué nos va a quedar en vida.... Por mucho que se tenga, por mucho que se pueda tener, si no existe la ilusión se acabaron las ganas de vivir, los sueños... los sueños... que no se acaben los sueños. No. De momento... No.


Ese árbol que plantamos un día delante de la ventana de la cocina es un espectáculo. Todas las estaciones nos regala la vista, nos regala ilusión, over and over and over again.






jueves, 5 de noviembre de 2009

Bittersweet


El árbol es un Liriodendron. El viento todavía venía del Sur, húmedo y caliente, confundiendo a las pobres hojas: las que no saben si dejarse caer y las incipientes que todavía brotan sin entender que hace la generación precedente por allí.... ¿Acaso no quedaron en dejar desnudo al árbol?
Estos cambios, este improvisar, no va nada con el espíritu natural. Acabaremos desquiciados...


La música es de Apocalyptica y los que cantan son  Ville Valo, de HIM, y  Laury Ylönen, de The Rasmus,
Y quienes mejor que los finlandeses van a saber de la llegada del  F R I O
Emocionante contraste de voces, enredadas en esos desgarradores Cellos...

viernes, 27 de marzo de 2009

EsPíRitU EróTiCO

Era imposible no verlo. Ejercía sobre ella una atracción irresistible...
Olvidó por completo lo que iba a hacer y empezó a sentir una música, un ritmo, justo ese ritmo, que no sabía si salía de ella misma o si emanaba del tronco, de las ramas de aquel majestuoso y antiguo magnolio, que estaba esplendorosamente roto en un millón de flores omnipresentes. Fuese como fuese hacía vibrar sus sentidos, sus membranas, sus puntos... erógenos. 
Crecía según se acercaba. Cuando estuvo debajo de él la música lo invadía todo, y el justo ritmo golpeaba suavemente, pero con contundencia, la membrana excitable que se había extendido a todo su cuerpo, y que estaba a punto de caramelo cuando empezó a mecerse lascivamente, deseando que ese momento se hiciese eterno. El baile dejó de ser tímido y comenzó a ser lujuriosamente exagerado. No había nada más en aquel lugar, el espíritu del árbol la había elegido como su amante... y ella sólo podía dejarse llevar por aquella poderosa seducción. Siguió moviéndose y dió rienda suelta a sus sentidos que se colmaron inmediatamente dejándola al borde de la sobredosis..
Se dejó caer sobre la alfombra de pétalos... Sin poder evitarlo arqueó todo su cuerpo de forma casi imposible y rozando el dolor entreabrió la boca para dejar salir un apremiante gemido que venía de lo más profundo de su ser... Los demás, incontables que vinieron después, se le resbalaron de los labios atropelladamente. Abrió los ojos pero la visión de aquel cielo azul preñado de exhuberantes flores se le hacía insoportablemente placentero, tanto que temió que todo acabase y los cerró intentando no extasiarse demasiado pronto. Sin embargo había más sentidos en alerta, más agujeros, más entradas, más cauces para llegar a su interior, a su sobreexcitado cuerpo, a su sobreestimulada alma, como su nariz, como sus oídos que sólo escuchaban aquel ritmo que marcaba el fluir de su alterada sangre por todas las arterias, llevándolo a todos los rincones, incluso, y sobre todo, a su palpitante sexo. Quizá se muriese de tanto placer, pero no importaba. Cuando se atrevió a abrir los ojos de nuevo se vio flotando en una lluvia de pétalos rosados, blancos y violetas. Sintió invisibles e infinitos dedos que se escurrían suavemente entre sus ropas y urgentes la iban desnudando, atendiendo a sus ansias de libertad, de entrega. Les ayudó y pronto hubo una dulce mezcla de húmedas y cálidas fragancias en aquel lugar de ensueño que iba más allá de su piel, se precipitaba en su interior sin fondo y salía también disparado hacia el cielo sin poder alcanzar los confines del universo en expansión. Aquello lo era todo. No había nada más.


Y de la nada salieron un par de hombres uniformados que detuvieron e intentaron tapar con una mantita, a todas luces insuficiente, a la trastornada de mirada perdida y satisfecha sonrisa que, desnuda, bailaba bajo el centenario magnolio de los jardines del ayuntamiento.
Una muchedumbre se había arremolinado alrededor sin que nadie, salvo los del 061, se hubiese atrevido a interrumpir semejante espectáculo, respetando el amplio círculo que dominaba el Árbol. Los hombres miraban curiosos y algunos visiblemente excitados. Las mujeres también, pero su mirada se complicaba además con un punto de envidia: ¡cómo les gustaría tener un árbol así en sus jardines particulares!! Aissssss.

martes, 20 de enero de 2009

Yo, a la lluvia... de cara


¿Os acordáis de mi? ¿La nada simple hoja?
No se sabe por qué, pero aguanto... aguanto y aguanto. No se sabe. Y tantas, tantas cosas que ni se saben.¡Pero qué subidón!. C'mon c'mon c'mon! Mójame, empápame y sacúdeme. Ilumina mi humedad, incéndiame que nada cambiará.
La lluvia no arde, destellea.
Eso no existe, será centellea o algo así.
Brilla, sólo brilla. Y no es la lluvia, es, sobre todo, la superficie mojada.
Es igual: no pensaste que aguantase tanto.. Ja. Buena soy yo. ¿Qué tú me ayudaste?... anda... deja de quitarme mérito. Here I am. Rock you like a Hurricane.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Réquiem para una nada simple hoja

Soy una de esas hojas, la más bonita. Ahí estoy, aferrada a mi ramita, sin rendirme, ansiosa por volver a ponerme verde, intensa, tierna, por volver a sentir la savia fluir por mis entrañas.
Mi historia no es distinta de las otras: el otrora templado viento que me mecía se enfrió, se puso más agresivo, como enfadado, y me sacudió. No dejé que me arrancase, pero todo cambió y se hizo más difícil. Mi ansia de vida me mantiene firme, y aun cansada, no dejo de preguntarme por qué... por qué los elementos se vuelven en Mi contra...
"Como si fuese la única...", dicen casi con desprecio. Y lo soy. Lo soy. Para mí sí. Sí que lo soy.
Dicen que es la naturaleza. Ley de vida. "Pero yo.. no soy natural" les respondo soberbia.
Mi Árbol también lucha por mí, quizá intente ser como yo, antinatura... Todavía le quedan fuerzas para agarrarme, a pesar del letargo que el frío le produce y aun sabiendo que tarde o temprano me caeré. Siempre guarda una esperanza para su hoja preferida, y esa soy yo. Soñadores.... Empiezo a sospechar que lo hace con una todas las temporadas, para darle sentido a su vida. Pero me da igual, sé que este tiempo ha sido sincero... que, a su manera, me quiere. También sé que seguiré mudando mi color hasta el marrón tabaco, destacando contra ese azul intenso de un despejado cielo que presagia una brutal helada, quizá mi última estocada. ¿Dónde está el Sol salvador? ¿Por qué ya no nos mira igual? ¿Por qué pasa tan rápido, sin calentar? Se ha vuelto indiferente, y sólo se pasa unas pocas horas, mirada sesgada, para iluminar con su natural luz toda nuestra decadencia...
Estoy tan cansada...
Y tengo tanto sueño...
Aquí una nana para mí... O no: Debe ser mi réquiem.

lunes, 14 de julio de 2008

Sombras


Se dice que la sombra de la higuera es maligna. Algunos lo justifican científicamente, al parecer evaporan sustancias volátiles para mantener la temperatura idónea a su alrededor (como nosotros cuando sudamos). Otros se ríen de eso y dicen que son cuentos, tradiciones antiguas, como la de coger "a sombra" si bebes en el agua donde nace "o arco da vella" (el arcoiris).
La higuera tiene un aroma encantador y sus hojas fueron las primeras cómplices en el pecado de la carne, pues sirvieron para tapar las vergüenzas de Adán y Eva en el paraíso... después del mal rollo aquel de la manzana. Estos árboles...
La higuera es un árbol de crecimiento rápido. En sus grandes hojas puedes distinguir todos los caminos que debe seguir la savia para alimentar a la planta. Enrevesados caminos que vienen de un solo lugar, justo encima del tallo, reunión de todas esas arterias portadoras de la vida...
¿Se sabrá de antemano, estará escrito en algún sitio donde se escriban los destinos, que aquel camino se bifurcará y volverá a bifurcarse y acabará allí donde acaba?
No se acaba... ¿o sí?. Volverá de alguna manera, la savia vital, a recorrer los túneles, distintos, con el mismo fin, con el mismo principio. Fuiste, eres, serás y volverás a ser.
Esta foto me hace pensar en el destino. Pero podría haber sido otra. Vemos lo que queremos ver.
Y ahora tendría que poner la negra sombra cantada por Luz y tocada por Carlos Nuñez... pero voy a poner esta otra, porque sí...

martes, 20 de mayo de 2008

LOS AMANTES DEL PARAISO

Allí en medio de los dos estaba feliz. Fuertes y bellos me regalaban trozos de cielo allí donde mirase. Y sin embargo estaba arropada y atrapada por ellos. Una cabañita con infinidad de ventanas. Con sus exóticos frutos podría pasarme meses sin comer nada más. Era... el paraíso. Los quise siempre para mí... pero sólo era un sueño. Estaban plantados allí para disfrutar por turnos.
Fotos: los aguacateros de mi suegra.