Miraba insistente a la pared. Sentada en el respaldo del sofá, destrozado de afilarse las uñas por detrás y tapado con fundas baratas y gastadas, olisqueaba el hueco que había quedado palmo por palmo. Su escenario, su lugar, había sido profanado. Alguien había quitado el cuadro y dejado aquella sombra más clara en la pared sin preguntarle primero. Yo pasaba de un lado para otro observándola de reojo. Entendía su comportamiento, y me contrariaba molestarla así. Estaba moviendo sus cosas sin previo aviso, sin anestesia previa. Sobrenaturales, hipersensibles, los cambios pueden volverlos locos, pueden incluso matarlos. Son animales de costumbres, siguen sus itinerarios de forma idéntica cada vez. Pasaba todos los días por detrás del jarrón, no por delante, por detrás. Repetía día tras día lo mismo, obsesivamente.Saben si es sábado o domingo, saben cuando toca comer, cuando toca dormir, cuando toca pasear. Saben cuando el sol se refleja en aquel azulejo, en 3, 2, 1, y ahí está para recoger ese mimo caluroso. Saben cuando llegas, cuando tienes ganas de acariciarlo y cuando es mejor hacer mutis. Hipersensibles. Saben que tiempo hace y que tiempo hará. Perciben los campos electromagnéticos, el imán terrestre, y las corrientes telúricas. Hipersensibles a los olores, a los ruidos. ¡Odian las estridencias! ¡pueden llegar a desquiciarlos!. Y son viciosos del calor. ¡Cuántos no habrán muerto encerrados en el horno! El olor a pelo chamuscado en el taller del herrero. Aissss.
No llevan bien los cambios. Son los típicos animales de las brujas, magos... Es lógico sabiendo lo sensibles que son a todo lo que les rodea. Ellos perciben esas cosas que se nos escapan a los atrofiados humanos, que no miran, que no escuchan. Las personas a veces vemos, otras oímos, incluso ambas, sentimos poco, y sin embargo no callamos, ¡arrogantes!. Silencio. Los gatos son animales silenciosos (salvo cuando copulan o están en celo... como debe ser... ), discretos, sigilosos, observadores, reflexivos. Descansan y duermen mucho porque sería insufrible tener
"Ese cambio que me está matando.
¿Por qué me han sacado el cuadro de las olas de aquí? No huele, no está. Mi realidad hecha añicos."
¿Por qué me han sacado el cuadro de las olas de aquí? No huele, no está. Mi realidad hecha añicos."
Obsesivamente olisqueaba la pared palmo por palmo. Pero lo peor estaba por llegar. Nos mudábamos. Adiós Madrid. Hola otra vez, miña terra galega.