miércoles, 20 de julio de 2016

Every time you go away

Every time you go away.

Y entonces viene todo aquello, de golpe y porrazo, y una nostalgia infantil me corre por las venas hasta el corazón... y será por las arterias... y yo qué sé. Igual es un pinchazo en el mismo corazón, sin recorrido previo, azul o rojo, qué más da.
El caso es que empiezo a ver el vídeo y ya no es lo mismo. Aquello que me parecía "bien" o sencillamente emocionante, empieza a ser pasado por el tamiz de mi razón, de mi sentido de la justicia casi recién nacido de anteayer... porque antes estaba ciega. Porque nos han grabado a fuego muchas cosas en nuestras almas, en nuestro cerebro, en el disco duro... tan duro, que cómo vas a sacar de ahí esos profundos surcos que lee la aguja del giradiscos de tu corazón... que es el que interpreta al fin.... 
Y veo esa mujer encerrada en una celda, bailando... casi febril... Tan febril como el hombre que canta bajo la lluvia y se agarra esos pelos ochenteros en actitud mal actuada desesperada... porque every time you go away... le vuelve loco... loco... loco... Y qué pasa si se vuelve loco. Qué quizá se solucione encerrándola a ella... quizá así no se marche... y se quede... sin estar. Sin estar enamorada. Y qué coño es el amor. Ese amor romántico. Ese amor hacedor del mal. En nombre de ese amor, y de esos Dioses malvados, nacen el desamor, la locura, la violencia y las guerras.
Pero cuando éramos jóvenes queríamos volverlos locos.... locos de amor... ¿por qué?

Por qué....
Hormonas. Química... Y el pensamiento también es química... Todo es química.

jueves, 14 de abril de 2016

El Tren de la Felicidad

Creo que arrastro una depresión. Intento disimular, intento superar los bajos momentos, pero es innegable. Me siento deprimida. Me siento en ocasiones realmente impotente. Las culpas afloran. Sí, ya sé que las quemé hace un tiempo, un ritual que de poco valió, para qué voy a engañaros, para qué engañarme. Bueno, a mi no me engaño. Me siento un poco estúpida dando lecciones, pero lo hago, porque me sé la teoría, pero la práctica es difícil. En realidad las lecciones me las doy a mi misma. No sé por qué me siento mejor con espectadores, quizá es una cuestión, más que de exhibicionismo, de no sentirme sola. Buscamos cómplices, compañeros de viaje, personas que te entiendan y te hagan sentir así querida... porque se sienten identificados contigo... o no... No estoy sola. No soy la única.

Pero sólo yo siento lo mío...

Es que no me puedo permitir la depresión, porque tengo hijos, y un marido, que me necesitan completa, al 100, al 200 o al máximo que dé... Ellos tienen sus problemas, no puedo añadirles los míos.. Y qué problemas tengo yo... Inventados todos.......

El monte crece alrededor, malezas que ocultan bichos de todo tipo... Y entonces pienso que poco a poco... que podré a parcelas. La casa también. Que lo importante es no pararse, la mano ociosa es la mano del diablo...

Y mi hijo de 10 años me comparte un vídeo sobre felicidad, de un tal Lytos... un youtuber famosillo de los que pululan ahora por ahí. Que hay que luchar por los sueños, dice... que no hagas caso a tus padres que te dicen que trabajes y seas un hombre de provecho... Provecho... 
Escritor, pintor, cantante, jugador de fúlbol, astronauta, científico (eso forma parte de menos sueños), actor de cine de Hollywood, como el Antonio Banderas... ah... ese ejemplo a seguir, que es que en España no hay emprendedores.... somos unos acomodados de mierda.... al parecer, y de ahí vienen todos nuestros males y nuestras crisis....

Filosofías baratas. O caras. Filosofías inútiles.
Y yo le digo que no hay nada de malo en ser mozo de almacén, cajera de supermercado, operario en una fábrica de coches, administrativa en un centro de salud...  Que la felicidad no sólo reside en esos grandes sueños conseguidos... y a saber cuánto costará su consecución... Porque hay sueños prestados, que son una estafa... y que se consiguen a base de ir dejando cadáveres por el camino... 
Por no hablar de todas esas personas que nunca consiguen sus sueños, ¿acaso debemos prohibirles la felicidad? ¿como castigo por no haber perseguido con más fiereza sus metas?? Meritocracias de mierda.

Yo me siento bien haciendo mi trabajo. Tengo suficiente tiempo libre para dedicarme a hacer las otras cosas que me gustan. No hace falta que te paguen por hacer cosas que te gustan, se pueden hacer por "amor al arte", por darte el gusto...  Parece que en este sistema nuestro tan materialista y creador de infelicidad, si algo no te proporciona dinero o ganancias materiales no vale. 
Y claro, eso lo digo porque soy una privilegiada, que no pasa necesidades. 
Y bueno, tampoco me sobra.

He monetizado mi canal de youtube.... Sí... jajaja... me han convencido a mi...  Y después de este discursito anterior me siento un poco un fraude, pues sí. Pero todos lo hacen ¿no? Sería una tonta si no lo hiciese... como lo de pagar impuestos... quién quiere pagar impuestos... Pobre Bertín...

Todos damos lecciones. Todos sabemos. Pero luego... practicamos poco. Creyente y no practicante.... 

Aisssss


miércoles, 13 de abril de 2016

Infinitos hilos

Qué más da...
Qué más da...
Qué va a ser de ti...
Qué va a ser de mi...
Qué va a ser de nosotros..
Y qué más da...
Cuál... cuál es la diferencia?
Para qué escribir, si ya está todo dicho, si está todo por decir... pero nadie ha de leer, nadie ha de escuchar...
Para qué dejar fluir esto... Y si me vacío... Y si no vuelve a llenarse...
Membrana permeable. Ósmosis. Pereza. Que se muera todo de viejo. Que se muera.
Que se lo lleve el viento. Que se lo lleve.
Y mañana veremos que queda. Nada. Y todo.

- ¿Y ahí debajo están enterrados los muertos?
- Sí, claro.
- ¿Y cómo están... como zombis o como fantasmas?
- Primero huesos, luego polvo... 

No somos eternos, le podría explicar. Pero cómo desaparecer sin dejar rastro. Imposible.
Siempre queda algo. Y al final la nada.
Imposible. Dejamos tristeza, dejamos compasión, dejamos descendientes, dejamos deudas. Dejamos el cuerpo, carne para los gusanos, huesos que serán polvo, tierra... materia. Y en qué prenda se tejerán nuestros hilos.

Imposible saber. 

Imposible.

Y qué más da...